Unos cuantos hábitos simples hacen que tus lentes te duren más y se vean como nuevos por mucho tiempo.
Limpieza diaria
Enjuágalos con agua a temperatura normal y una gota de jabón neutro, luego sécalos con un paño de microfibra limpio.
Las servilletas, el papel de baño o tu playera pueden rayar el tratamiento antirreflejante sin que lo notes.
Cómo guardarlos
Cuando no los uses, guárdalos en el estuche — evita dejarlos sueltos en una bolsa, mochila o bolsillo.
Si los dejas sobre una superficie, hazlo con las micas hacia arriba para no rayarlas ni ensuciarlas.
Qué evitar
No los dejes en el coche bajo el sol ni cerca de fuentes de calor: puede deformar el armazón y dañar los tratamientos.
Evita alcohol, cloro o limpiadores de cristales domésticos — pueden dañar el antirreflejante o el fotocromático.
Ajustes y revisiones
Forzar el metal o el plástico en casa puede romper el armazón. Mejor tráelos con nosotros.
Un mal ajuste o un armazón torcido puede afectar cómo ves con tu graduación real. Lo revisamos sin costo, como parte de Güd Care.
Durante tu adaptación
Desde el primer día, aunque al principio se sienta distinto. Tu cerebro se acostumbra más rápido con uso constante.
Para enfocar bien, gira ligeramente la cabeza hacia lo que quieres ver, en vez de solo mover la mirada.
En tu día a día
La parte de arriba es para ver lejos, la de en medio para pantallas y la de abajo para leer de cerca.
Al principio, baja la mirada con cuidado en escaleras — es normal que la percepción de profundidad cambie un poco.
Si tus progresivos son Varilux: no uses líquidos limpiadores de lentes — pueden dañar sus tratamientos. Límpialos solo con agua y jabón neutro.
Si algo no mejora
Si después de usarlos de forma constante sigues sintiendo molestias, dínoslo — revisamos tu caso y buscamos la mejor solución, como parte de tu garantía de adaptación.
Antes de tocarlos
Usa agua y jabón, y sécate bien las manos antes de poner o quitar tus lentes de contacto — cada vez, sin excepción.
Uso y limpieza
Nunca los limpies con agua del grifo ni con saliva — pueden introducir bacterias que dañan tus ojos.
Diarios, quincenales o mensuales: sigue el calendario que te indicamos, aunque el lente se vea o se sienta bien.
Al dormir y en el estuche
A menos que sean lentes indicados para uso prolongado, dormir con ellos aumenta mucho el riesgo de infección.
Enjuágalo y déjalo secar al aire cada día, y cámbialo por uno nuevo cada par de meses.
Señales de alerta: si sientes dolor, ardor, notas el ojo rojo, visión borrosa o mucha sensibilidad a la luz, quítate los lentes de inmediato y contáctanos o acude con tu oftalmólogo.